Equilibrio Precario
- Luisa Leborgne
- 23 nov 2024
- 1 Min. de lectura

La obra se conforma por 3 diferentes huevos huecos de cerámica, que contienen pequeños ecosistemas de plantas silvestres. Los huevos están esmaltados con formulaciones propias que realicé combinando óxidos como el cobalto, el manganeso, el hierro y el cobre, para darles una apariencia rígida y oscura. A su vez, realicé varias horneadas y tallé meticulosamente su corteza para generar un exterior fuerte y evocar dureza. El exterior se juxtapone con los seres vivos que se encuentran en el interior. Un frágil ecosistema que intenta subsistir en ese entorno hóstil y violento.
Planteando un paralelismo entre la fragilidad y la dureza.

Es una obra experimental que plantea interrogantes. Pues el devenir de los ecosistemas es incierto.
No tendremos certeza previa si esos caparazones son un buen soporte para que el ser vivo logre adaptarse. Los huevos están rotos, quemados y su estructura no logra protegerlos completamente.

Es una obra que deja en manifiesto cuestionamientos sobre la naturaleza del refugio;
¿qué pasa cuando aquello que supuestamente nos debe dar protección, se rompe?
¿Un refugio roto, sigue siendo un refugio?


















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